TRILOGÍA DE OTOÑO
Madura se yergue una florcilla
que pude cercenar al tiempo maternal
para perturbar la incipiente primavera
y la muñeca de mamá
oculté sus pestañas junto al frígido
camino de los años sombríos.
Atrapados con un moreno despertar
que jugaba lejos entre la risa cantarina
de la nena que miraba sin poder observar
las manos paternas extraviadas
entre sueños desperdigados aquella tarde
o esta mañana que no encontrará poetas
para escribir los paseos cercanos al olvido.
Junto al silencio del corazón
muy lejano del rudo gesto de cariño
ubicaron después un payaso
entre los escondrijos de su culpa
bañando sus harapos
en la bohemia de sus huesos cansados.
existirá una tarde en que amanecerán juntos
cuatro caminos dispuestos a cimentar la duda divina
para encontrar su convergencia sublime.




