Monday, December 25, 2006

TRILOGÍA DE OTOÑO

TRILOGÍA DE OTOÑO

Madura se yergue una florcilla
que pude cercenar al tiempo maternal
para perturbar la incipiente primavera
y la muñeca de mamá
oculté sus pestañas junto al frígido
camino de los años sombríos.

Atrapados con un moreno despertar
que jugaba lejos entre la risa cantarina
de la nena que miraba sin poder observar
las manos paternas extraviadas
entre sueños desperdigados aquella tarde
o esta mañana que no encontrará poetas
para escribir los paseos cercanos al olvido.

Junto al silencio del corazón
muy lejano del rudo gesto de cariño
ubicaron después un payaso
entre los escondrijos de su culpa
bañando sus harapos
en la bohemia de sus huesos cansados.

existirá una tarde en que amanecerán juntos
cuatro caminos dispuestos a cimentar la duda divina
para encontrar su convergencia sublime.
WALTER ZEA

Tuesday, November 28, 2006

LA MUJER ES UN VOLCÁN

Saturday, November 18, 2006

EROS Y THANATOS


Sigmund Freud fue quien en sus estudios de la psique humana, descubrió estos impulsos gemelos que hacen que el ser humano actúe y viva. Los nombró siguiendo una tradición muy antigua de la Grecia clásica. Eros (por el dios del amor griego), es el impulso de amar, el deseo por el otro, y la necesidad de prolongar la existencia mediante la progenie. Por su parte, Thanatos (la muerte) es ese impulso que nos lleva inevitablemente a la muerte y qu hace que el dolor y el sufrimiento sean el martiro de todo ser humano.

Lo más interesante, es que Eros se encuentra íntimamente ligado a Thanatos, aunque estén en constante pugna en la psique del ser humano. El amor o deseo, el nacimiento y la muerte son experiencias traumáticas en tanto provocan fuertes cambios internos en el sujeto y además, porque construyen al sujeto.

Es por eso que el momento del orgasmo es equiparable o comparable con la muerte o con el nacimiento. El placer y el dolor se unen para llegar al éxtasis.

DIBUJO: EMMANUEL

Monday, September 18, 2006

LUZ EN EL ECLIPSE


Luz en el eclipse

Despertaré
apagadas mis sienes
en la bruma dipsómana
de los hombros cansados
y la miseria sorda
que envuelven mis harapos
entre todos los jirones
de supersticioso lamento.

Caminaré
en la senda arrasada
en sesgada súplica
del apoyo nimio y frustrado
de mis fuerzas trasnochados
en seco bostezo
del grito famélico
en mis tripas.

Perduraré
aún dentro las médulas
postradas yertas
en la concavidad laxa
de mis huesos gastados
en perpetuas riñas
y su afàn por descender
a la elemental sociedad.


Displicencia


He pintado con silencio
el otoño de mis huesos
reprochados por los tuyos
han llorado alcohol
mis ojos sedientos
de tus ojos.

Han crepitado
en brasas muertas
mis labios nostálgicos
de tus labios.

Has empapado con remembranza
los pliegues angulosos
de tu carne
ocultada de la mía.

JEWAZEMA